El profesional aumentado: la Inteligencia Artificial como motor de excelencia humana
El profesional aumentado: la Inteligencia Artificial como motor de excelencia humana
CPC., MI. Y MDF. CARLOS IVÁN SALGADO COTA
• Socio Subdirector en DFK Salgado & Sanchez S.C.
• Presidente de la Comisión Fiscal Regional del Noroeste.
• Carlosivan@dfk.com.mx
Introducción
Se observa un cambio de paradigma en torno a la inteligencia artificial (IA): el debate se desplaza de la “sustitución” hacia la “amplificación”. En el ejercicio contable, la IA funciona como una capa de apoyo que acelera lectura, redacción y organización de evidencias, sin reemplazar el juicio. Lo decisivo es el método de incorporación: controles, trazabilidad y supervisión profesional.
La actualización técnica permanente, coherente con los valores de competencia y debido cuidado, se reafirma como requisito de excelencia. En consecuencia, la adopción de IA debe orientarse a elevar calidad y oportunidad del trabajo, sin sacrificar ética, confidencialidad ni rigor documental.
Antecedentes y Contexto Global
La población mundial estimada es de 8,200 millones de personas. La penetración OpenAI (ChatGPT) es de más de 800 millones de usuarios (9.8% de la población) y la penetración Google Gemini es de 650 millones de usuarios activos (7.9% de la población). Se concluye que 20% del mundo ya usa estas herramientas. En ese contexto, permanecer al margen implica operar con menor productividad cognitiva: menor velocidad para contrastar criterios, documentar y detectar señales tempranas.
El Impacto en la Profesión Contable
En la práctica, la IA permite pasar de la “talacha” operativa (captura, conciliaciones, borradores, armado de anexos) hacia el análisis estratégico. Combinada con automatización y análisis de datos, facilita la extracción, normalización y validación preliminar, liberando tiempo para interpretación, materialidad, planeación basada en riesgo y comunicación ejecutiva. De ahí surge el “Contador Aumentado”: profesional que conserva el criterio, pero incrementa su capacidad con modelos de lenguaje, herramientas con evidencia y analítica, elevando cobertura y consistencia del trabajo.
Aplicaciones Prácticas
a. Análisis de datos: patrones en estados financieros y auditoría
En auditoría y análisis financiero, la IA apoya la detección de patrones atípicos: variaciones inusuales, concentraciones por proveedor, inconsistencias entre submayor y balanza, o transacciones fuera de horario. Con ello se fortalece el enfoque basado en riesgo al priorizar pruebas y documentar hipótesis. En control interno, se agiliza la construcción de matrices de riesgos y la organización de evidencias para revisión.
b. Interpretación documental: reformas fiscales (RMF, leyes) y contratos
La IA acelera la lectura de reformas y reglas al resumir, comparar versiones y extraer obligaciones, fechas clave y excepciones aparentes; también convierte textos a listas de verificación operables. En contratos, apoya la identificación de cláusulas críticas (vigencia, penalizaciones, obligaciones, jurisdicción). Su límite es claro: la interpretación final exige verificación contra fuentes primarias y evidencia documental del razonamiento.
c. Herramientas y fortalezas: ChatGPT, Gemini, Claude y Perplexity
Se observa valor diferenciado por herramienta: ChatGPT aporta creatividad y análisis para estructurar argumentos y redactar borradores; Gemini destaca por integración con Workspace y trabajo con información reciente cuando está conectada a fuentes; Claude sobresale en síntesis de documentos largos; Perplexity favorece respuestas con citas y fuentes. Se sugiere seleccionar herramienta por tarea y aplicar controles de calidad homogéneos.
El Factor Humano: Ética, Criterio, Supervisión y la IA Oculta
El riesgo central es de gobernanza: confiar sin verificar. Los modelos pueden “alucinar” (afirmaciones plausibles sin sustento), incluso en materia normativa. Se requieren prácticas mínimas:
- Verificación con fuentes primarias (Ley, RMF, NIF/ NIIF, NIA),
- Trazabilidad de insumos y versiones,
- Segregación de tareas (la IA redacta; el profesional valida),
- Evaluación de materialidad y riesgos por responsable y
- Protección de datos.
En consonancia con integridad, objetividad, competencia, confidencialidad y comportamiento profesional, conviene formalizar políticas internas de uso, capacitación y revisión.
La IA oculta se refiere al uso de herramientas de inteligencia artificial por parte de empleados sin la autorización ni supervisión, una práctica que se ha vuelto común debido a la facilidad de acceso y al fuerte incentivo por aumentar la productividad; sin embargo, este uso no controlado implica riesgos significativos, ya que los usuarios suelen introducir información sensible como datos financieros, contratos o información de clientes en plataformas externas de IA, lo que puede provocar fugas de información, pérdida de control sobre los datos y problemas de cumplimiento normativo, especialmente cuando el procesamiento ocurre en infraestructuras fuera de la organización o incluso fuera del país, generando puntos ciegos de seguridad que no pueden mitigarse solo con prohibiciones, sino que requieren políticas claras, alternativas seguras y una gestión activa del uso de la IA dentro de las empresas.
Conclusión
Se concluye que el futuro no será “humano o máquina”, sino humano con máquina. La IA no es un fin: es un medio para lograr excelencia humana con mayor análisis, mejor evidencia y comunicación más clara. El Profesional Aumentado mantiene el control del proceso: pregunta, valida, documenta y asume responsabilidad.
En la contaduría, la ventaja sostenible radica en elevar la asesoría: del cumplimiento al entendimiento, de la captura a la estrategia y de lo reactivo a lo preventivo. Con controles y entrenamiento, la IA puede ser motor de excelencia sin sacrificar ética ni calidad.
Para 2030, la Inteligencia Artificial dejará de ser una “herramienta externa” para convertirse en la infraestructura invisible de la vida diaria.
- Población Mundial Estimada (2030): 8,500 millones de personas (Proyección ONU).
- Usuarios Estimados de IA: Se proyecta que 5,000 millones de personas interactuarán con sistemas de IA (Fuente: Estimaciones de industria tecnológica/AMD).
- Porcentaje de Adopción Global: 58% a 60% de la población mundial total.
En 2030, no preguntarás quién usa Inteligencia Artificial, sino quién puede permitirse no usarla. Con una proyección de 5,000 millones de usuarios, la IA será tan omnipresente como la electricidad: invisible, pero indispensable.





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