Más allá del cumplimiento: NIF y sostenibilidad como generadores de valor
Más allá del cumplimiento: NIF y sostenibilidad como generadores de valor
CPC. ALEJANDRO VALDEZ MENDOZA
• Socio Consultoría & Aseguramiento ESG
• RSM México.
Durante muchos años, quienes nos dedicamos a la preparación y revisión de información financiera, hemos tenido un objetivo muy claro: cumplir con las Normas. En particular, las Normas de Información Financiera (NIF) han sido el marco que guía la preparación de información financiera relevante, confiable, comparable y adecuadamente estructurada.
Sin embargo, en el entorno actual, vale la pena cuestionarnos: ¿cumplir con las NIF es suficiente?
La respuesta, cada vez con mayor claridad, es que no.
Hoy nos enfrentamos a una realidad donde las organizaciones generan más información que nunca: estados financieros más extensos, revelaciones más completas y complejas, y con procesos más robustos. Pero paradójicamente, esto no necesariamente se traduce en mayor utilidad para quienes toman decisiones, tomando como referencia los distintos usuarios de la información.
El problema de fondo es una desconexión: quien prepara la información suele enfocarse en el cumplimiento normativo, mientras que el usuario de la información — ya sean los propios accionistas, fondos de inversión, instituciones financieras o la dirección/gerencia del negocio — busca elementos que le permitan, además de medir el desempeño financiero, evaluar riesgos, anticipar escenarios y tomar decisiones informadas.
En este contexto, es fundamental recordar que las NIF no fueron diseñadas únicamente como un conjunto de normas que regulan la información financiera. Su esencia radica en conceptos como relevancia, confiabilidad, juicio profesional y revelación suficiente. En otras palabras, las NIF son, en el fondo, un lenguaje para comunicar la realidad económica de una entidad.
Y es precisamente en este punto donde cobra mayor importancia el papel de las revelaciones. Más allá de los números, son las notas a los estados financieros las que explican los riesgos, los juicios significativos, las estimaciones y los supuestos del negocio. Es ahí donde realmente vive la historia financiera.
Para ilustrarlo, pensemos en el caso de una empresa constructora que participa activamente en proyectos de infraestructura pública. Desde la perspectiva de las NIF, la empresa puede reconocer adecuadamente sus ingresos por avance de obra, reflejar sus costos y presentar estados financieros razonables.
Sin embargo, si esa misma empresa no revela aspectos como su alta dependencia de contratos gubernamentales, posibles retrasos en pagos o cambios en el entorno presupuestal, la información que presenta, aunque correcta desde el punto de vista normativo, podría no ser suficiente para evaluar su verdadero perfil de riesgo.
En otras palabras, cumple… pero no necesariamente informa con la profundidad que el usuario requiere para decidir.
Sin embargo, en los últimos años ha surgido un nuevo elemento que está transformando las expectativas de los usuarios: la sostenibilidad.
Los aspectos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) han dejado de ser un tema accesorio o de responsabilidad social para convertirse en factores que influyen directamente en el desempeño financiero y en la continuidad de las organizaciones.
Riesgos como la escasez de recursos naturales —particularmente relevantes en diversas zonas del noroeste como el estrés hídrico—, cambios regulatorios, presión de los mercados o expectativas de los consumidores, ya no son ajenos a la información financiera; por el contrario, forman parte de la misma historia.
Desde esta perspectiva, la información de sostenibilidad no debe entenderse como “un complemento”, sino como una extensión de la información financiera tradicional. Mientras que las NIF nos ayudan a estructurar el presente, la sostenibilidad aporta elementos clave para anticipar el futuro.
El verdadero valor surge cuando ambas se integran.
Una empresa puede presentar estados financieros sólidos y cumplir plenamente con las NIF; sin embargo, si enfrenta riesgos relevantes en materia ambiental, una alta dependencia energética o vulnerabilidades en su modelo de negocio, la percepción de su valor puede cambiar de manera significativa. Lo relevante, entonces, no es solo lo que muestran los estados financieros hoy, sino lo que anticipan sobre el mañana.
Este cambio de enfoque tiene implicaciones directas para nuestra profesión. El contador ya no puede limitarse a ser un preparador de información; debe convertirse en un traductor de valor, capaz de integrar distintas fuentes de información y comunicar de manera clara los elementos que realmente inciden en la toma de decisiones.
Más allá del cumplimiento, nuestro reto es generar información útil al usuario de la información Financiera + No Financiera.
Información que no solo cumpla con un marco normativo, sino que permita entender la realidad del negocio, sus riesgos, sus oportunidades y su capacidad de generar valor en el tiempo.
Porque al final del día, el verdadero propósito de la información financiera no es cumplir normas, sino permitir que alguien tome mejores decisiones gracias a ella.







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