La evolución de la profesión Contable. Una comparación entre el ayer y lo que atestiguamos hoy.
La evolución de nuestra profesión
CPC. MAURICIO PEREZ DUARTE DE LA CUEVA
• ITESM/CCM 2003.
• Socio-Director de la Oficina Tijuana de la Firma Internacional BDO Castillo Miranda y Compañía S.C.
Gracias por tomar el tiempo de leer este artículo, pretendo en estas líneas compartir impresiones de los últimos 31 años de ejercicio de nuestra profesión. En ese transcurso, me ha tocado presenciar cómo se ha transformado el ejercicio de la Contaduría Pública y la evolución de mantener una trascendental responsabilidad de la teneduría de libros.
La contemporaneidad no nos ha liberado en modo alguno de tener que responder con habilidad. Sin embargo, nos ha traído nuevas herramientas de sistemas de registro, de tecnologías aplicadas y certidumbre apoyada en capacidades informáticas de vanguardia.
En cada ocasión que tengo la oportunidad de acudir al Colegio de Contadores Públicos de Baja California observo que una parte muy importante del programa de cada evento es hacer un flash hacia el pasado, una remembranza de anteriores presidencias acompañada de imágenes fotográficas de eventos históricos. En ellas se narran los esfuerzos de cada mujer y hombre que han asumido posiciones de presidencia y liderazgos complementarios y que han contribuido a construir lo que hoy es mi nueva casa, el Colegio de Contadores Públicos de Baja California. Desde esta pluma, un colega agradecido pretende hacer un ejercicio parecido, una comparación entre el ayer y lo que atestiguamos hoy, así como una reflexión sobre lo que vendría después. No sé cuándo ocurrirá, pero sí sé que será a velocidad vertiginosa.
Hoy ya somos testigos de profundos cambios en los medios a nuestro alcance para integrar información, analizar transacciones económicas, procesar registros y emitir los informes que nuestros clientes y las empresas que custodiamos requieren para navegar en un entorno económico cada vez más cambiante.
En 1998 inicié mi ejercicio profesional en una firma de contadores públicos, la de mi padre; con presencia en la Ciudad de México, Puebla y Córdoba, Veracruz. Utilizo el adjetivo modesta firma no obstante que, en el año 2002, esa firma formó parte de la lista publicada en la revista Defensa Fiscal, en su reportaje “Líderes en el Dictamen Fiscal” RANKEA a los principales Contadores Públicos registrados por la Administración General de Auditoría Fiscal de la Federación [AGAFF] y el volumen de dictámenes que presentaban.
En aquellos años, la capacitación y el compromiso con la Norma de Educación Profesional Continua ya exigían una cuota de horas de cumplimiento como una de las maneras en las que el Contador Público en ejercicio independiente pudiera mantenerse en cumplimiento y así continuar refrendando su Certificación delante del Instituto Mexicano de Contadores Públicos.
Fue también en ese periodo cuando entró en vigor la adopción de las Normas Internacionales de Información Financiera [NIIF], ya al menos de manera obligatoria, para las compañías emisoras de títulos dentro de la Bolsa Mexicana de Valores (en aquel entonces, el único mercado en México de cotización de títulos privados). En esa época, cito a un capacitador y orador profesional muy dinámico y en mi caso personal, inspirador, el C.P.C. & L. en D. José Manuel Morita Cancino, a quien tuve el privilegio de escuchar en numerosas ponencias de temas de actualización en materia tributaria. El maestro refirió por aquellos años que nuestra profesión en el país se vería amenazada con motivo de la entrada en vigor de las NIIF.
Y es que entonces, como ahora, la vorágine del Dragón Asiático de tomar parte en cuasi todas las actividades económicas no dejaba a la profesión contable mexicana exenta. En palabras de este mentor profesional: “…para mantenerse en el mercado profesional, es menester ponerse a estudiar con especial ahínco las NIIF…”.
Para mí, un verdadero llamado a despertar ante lo inminente. Su presagio me invitó a tomar mayor conciencia de las ediciones, de mantenerme atento a las voces que estaban difundiendo este contenido, a revisar qué instituciones estaban ofreciendo la mejor manera de hacer transiciones desde lo ya aprendido (en mi época los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados) y cómo estos se transformaban y/o crecían en complejidad y exigencia hacia una convergencia con las NIIF.
En aquella época ya también se incorporó un cambio relevante: no se hablaría más de Principios y que México, por ministerio de un CINIF, tomaba como propias las Normas de Información Financiera, con el añadido de que, al ser ahora NORMAS y no principios, tendrían una observancia obligatoria.
Hoy nuestro cuerpo normativo está siendo reconocido como un conjunto de disposiciones que nos dan, como profesionales, un marco sólido y una perspectiva del deber ser de manera puntual, clara y consistente.
Permítame cerrar esta reflexión con una atenta invitación directa a usted, colega Contador Público: Hagamos todo lo posible no solo porque los informes que preparemos estén correctamente elaborados, sino para que su contenido sea comprendido, interpretado y verdaderamente aprovechado por los directivos, los propietarios de las compañías y quienes llevan el timón de las organizaciones.
Al igual que en la medicina, un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia entre la recuperación de la salud financiera y un desenlace fatal.







Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!