Problemas en la empresa familiar. ¿Cómo distinguir lo estructural de lo coyuntural?

Mario Rizo
Cambios que permanecen y coyunturas que pasan: brújula para la empresa familiar
C.P.C. y M.I. José Mario Rizo Rivas
Blog del autor: mariorizo.com
Firma: Salles Sainz Grant Thornton
Twitter: @mariorizofiscal
Lo estructural, que parece firme, exige movimiento; lo coyuntural, que parece urgente, a menudo pide calma. En la empresa familiar, distinguir entre lo que transforma el rumbo y lo que solo agita el momento es una habilidad estratégica que protege el legado y fortalece la toma de decisiones.

Este libro nace de la voluntad de contribuir a la renovación del conocimiento de la familia empresaria.
En la vida de toda empresa familiar hay dos fuerzas que moldean su presente y definen su futuro: los cambios estructurales, que transforman de raíz el modelo de negocio y su organización, y los factores coyunturales, que son circunstancias temporales que influyen en el camino. Comprender la diferencia entre ambos es vital para no reaccionar con prisa a lo que requiere calma, ni esperar inmóviles ante lo que exige decisión.
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Cambios estructurales: cuando la raíz se transforma
Los cambios estructurales modifican las bases de la empresa y su forma de operar a largo plazo. Son profundos, muchas veces irreversibles, y definen cómo se competirá en los próximos años. No se trata de ajustes tácticos, sino de redefiniciones estratégicas que impactan generaciones.
Cinco claves a considerar:
- Modelo de negocio: La irrupción de nuevas tecnologías obliga a repensar cómo se crea valor.
- Generaciones al mando: El relevo generacional redefine estilos de liderazgo, prioridades y formas de tomar decisiones.
- Gobernanza y reglas claras: Pasar de decisiones centralizadas a órganos colegiados exige madurez institucional.
- Mercados emergentes: Cambios en el consumo y la globalización requieren reposicionamiento estratégico.
- Cultura empresarial: La evolución de los valores familiares debe traducirse en prácticas actuales que conecten con nuevas generaciones.
Ejemplo: Una empresa de alimentos que pasa de vender en tiendas locales a construir una plataforma de e-commerce. No es una coyuntura: es un cambio estructural que exige rediseño total del modelo operativo, comercial y logístico.
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Factores coyunturales: el viento que sopla en el entorno
Los factores coyunturales son situaciones temporales, externas o internas, que influyen en las decisiones de la empresa. Son relevantes, pero pasajeros. Lo esencial es no confundirlos con transformaciones permanentes.
Cinco claves a considerar:
- Crisis económicas: Recesiones o devaluaciones que alteran el corto plazo.
- Cambios regulatorios temporales: Impuestos, subsidios o incentivos que no siempre permanecen.
- Movimientos políticos: Incertidumbre electoral que puede modificar escenarios solo por un tiempo.
- Eventos inesperados: Pandemias, fenómenos naturales o shocks externos.
- Tendencias de moda: Cambios rápidos en gustos o consumos que pueden desaparecer tan pronto como llegaron.
Ejemplo: Un aumento súbito en el precio de materias primas. No cambia la esencia de la empresa, pero obliga a decisiones ágiles de corto plazo para proteger márgenes y abastecimiento.
Una familia empresaria sabia no se deja arrastrar por la coyuntura ni se paraliza ante la estructura: aprende a leerlas y actuar con equilibrio.
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¿Cómo distinguir lo estructural de lo coyuntural?
- Lo estructural requiere visión, paciencia y planeación.
- Lo coyuntural exige velocidad, flexibilidad y capacidad de adaptación.
- Lo estructural transforma el modelo; lo coyuntural prueba la capacidad de respuesta.
- Lo estructural se anticipa; lo coyuntural se gestiona.
Saber diferenciarlos es la mejor forma de proteger el legado y asegurar la continuidad. La prudencia está en no sobrerreaccionar a lo pasajero ni minimizar lo irreversible.
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¿Qué implica esto para la familia empresaria?
En las empresas familiares, donde las emociones y los vínculos personales influyen en las decisiones, esta distinción se vuelve aún más crítica. A veces, una coyuntura genera ansiedad y presiones internas que pueden llevar a decisiones precipitadas. Otras veces, un cambio estructural se posterga por miedo, costumbre o falta de consenso.
La sabiduría está en saber cuándo actuar con rapidez y cuándo detenerse a pensar.
“En la empresa familiar, lo estructural marca el rumbo y lo coyuntural prueba la resistencia.”
La clave no es evitar los cambios ni temer a las coyunturas, sino aprender a leerlos. Unos se siembran para cosechar a futuro; los otros se sortean con prudencia y agilidad. La familia empresaria que aprende a distinguirlos fortalece su liderazgo, su cultura y su capacidad de trascender.
Quien confunde lo pasajero con lo permanente corre el riesgo de tomar decisiones grandes para problemas pequeños.
Y quien ignora lo estructural por atender lo urgente, puede perder el rumbo sin darse cuenta.
Paradoja: Lo coyuntural, que parece urgente, suele ser transitorio; lo estructural, que parece lejano, es lo que realmente define el mañana.
Porque lo que hoy parece ruido puede desaparecer mañana, pero lo que se transforma en la raíz permanece y moldea el destino de la empresa.
En la empresa familiar, lo estructural es la raíz; lo coyuntural, el viento. Saber distinguirlos evita confundir tormentas pasajeras con cambios de estación.



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