La Nueva Era Financiera: Cómo la Digitalización Está Cambiando la Economía Mexicana….
FINTECH Y TECNOLOGÍAS EMERGENTES: INNOVACIÓN Y DESAFÍOS EN EL SECTOR FINANCIERO MEXICANO

Dr. Duniesky Feitó Madrigal
Profesor Investigador Coordinador Doctorado en Ciencias Administrativas Facultad Contaduría y Administración UABC.
El impacto global de la tecnología y el internet ha transformado profundamente nuestra comprensión del mundo, influyendo no solo en la vida diaria de las personas, sino también en las economías y las empresas. De esta forma, se deriva un cambio del modelo económico clásico hacia lo que se conoce como la Economía del Conocimiento o Sociedad de la Información, que ha sido clave para el crecimiento económico en diversos países. Los avances en tecnología, especialmente en los campos de la información y la comunicación, han facilitado un proceso de globalización económica caracterizado por un rápido desarrollo, denominado Nueva Economía. En este nuevo contexto, lo intangible y la digitalización predominan sobre los bienes materiales y la mecanización típica de la economía tradicional, lo que nos lleva a un modelo de Economía Digital (Álamo, 2016).
El modelo actual de la economía digital ha experimentado transformaciones significativas en sus elementos fundamentales, ya que los factores que la definen hoy en día son distintos a los de décadas anteriores. En un lapso relativamente corto, el foco de la innovación se ha desplazado desde la conectividad móvil y la computación en la nube hacia tecnologías emergentes como la Inteligencia Artificial (IA), el Blockchain y los ecosistemas del Internet de las Cosas (IoT).
En la actualidad, el acceso rápido y sencillo a productos y servicios se ha convertido en una prioridad para las personas, independientemente del dispositivo digital que utilicen. Ante esta realidad, las empresas del sector financiero deben centrarse en ofrecer un valor constante y seguro a sus clientes. Sin embargo, el sector enfrenta desafíos significativos al intentar satisfacer las crecientes necesidades financieras de la población, que incluyen aspectos como seguridad, ahorro, inversiones, préstamos y asesoría crediticia.
Simultáneamente, la competitividad en el sector financiero ha crecido con la aparición de numerosos startups tecnológicas que han logrado satisfacer las necesidades no atendidas de los consumidores mediante el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Estas innovaciones han dejado atrás las soluciones obsoletas ofrecidas por los bancos tradicionales. Estas empresas emergentes, conocidas como Fintech, se destacan por su capacidad de adaptarse rápidamente a los cambios en sus procesos, reducir costos y ofrecer productos y servicios financieros de manera eficiente gracias a la tecnología (Cuesta et al., 2015). Las Fintech han introducido nuevos tipos de modelos de negocios con un enfoque total en mejorar la experiencia del usuario en el acceso a los servicios financieros. Algunos de los que han tenido un mayor crecimiento e impacto son las plataformas de pago, los préstamos, operaciones con criptomonedas y los préstamos colectivos o crowdfunding.
En la actualidad la adopción de los servicios ofrecidos por las empresas Fintech ha aumentado de forma considerable, el crecimiento de este sector a nivel global y en América Latina y el Caribe (ALC) lo revelan como un ecosistema en constante innovación y dinamismo. En México, la industria financiera ha evolucionado junto con los cambios tecnológicos, con el objetivo de ofrecer productos más eficientes y ampliar el acceso a los servicios financieros para la población. A partir de 2010, el fenómeno Fintech comenzó a surgir en el sector financiero mexicano, los casos de éxito y su evolución llevaron al país a ocupar la primera posición en 2017 en la carrera por la innovación Fintech en Latinoamérica, manteniendo lugares destacados de conjunto con Brasil en los últimos 5 años. Para el 2023, México contaba con un total de 773 Fintech operando, consolidado como el principal mercado Fintech de habla hispana de la región, logró un crecimiento anual promedio del 18.4%. Además, de las 773 Fintech del ecosistema local mexicano, se estima que existen más de 217 extranjeras operando, de más de 22 países diferentes. De esta manera, el Mercado Fintech mexicano se sitúa cerca de los casi 1000 emprendimientos presentes en el territorio (FINNOVISTA, 2024).
Al examinar el nivel de bancarización del público objetivo de los productos y servicios Fintech en México, se observa que el 44.6% de la oferta se dirige a personas y empresas que están parcialmente bancarizadas (cuentan con al menos un producto financiero) o que no tienen acceso a servicios bancarios. En específico el mayor porcentaje se concentra en personas sub-bancarizadas con el 19% mientras que las personas y Pymes no bancarizadas participa con el 12%. En este sentido es importante destacar que las Fintech se han identificado como una oportunidad para mejorar los niveles de inclusión financiera, sobre todo en la atención hacia los grupos vulnerables que tradicionalmente han sido excluidos del sector bancario.
Al utilizar tecnologías como Big Data e IA para analizar la capacidad y el comportamiento financiero de los usuarios, se contribuye a identificar patrones y perfiles de riesgo con mayor precisión, lo que facilita una segmentación más efectiva del mercado y el desarrollo de productos y servicios personalizados. Esta información permite suplir las limitaciones de los métodos tradicionales en regiones con baja bancarización, donde una gran parte de la población no cuenta con un historial financiero formal.
Si bien la oferta de infraestructura digital por parte de las instituciones financieras es de gran importancia para el progreso tecnológico del sector, también lo es la adopción por parte de la población de estas plataformas digitales para la realización de transacciones de pago. El desarrollo tecnológico del sector financiero ha traído consigo que los medios de pago electrónicos estén ganando relevancia, sin embargo, en México, el efectivo mantiene ventajas que lo hacen atractivo al momento de realizar las compras, como por ejemplo su inmediatez y facilidad para rastrear el dinero, así como por la ausencia de comisiones. Además, el uso de pagos electrónicos genera preocupaciones sobre la fiscalización y requiere una infraestructura tecnológica que no está disponible en todas las áreas del país (Deloitte, 2023).
Conclusiones
A nivel internacional, los avances tecnológicos han transformado la operación de las instituciones financieras, permitiéndoles ofrecer servicios
más personalizados, seguros y eficientes. Sin embargo, aún enfrentan desafíos importantes. En México, aunque las Fintech han logrado avances notables, la adopción generalizada de estas tecnologías enfrenta barreras como la insuficiente infraestructura tecnológica, los altos costos de los pagos electrónicos y la baja inclusión financiera.
El efectivo sigue siendo el medio de pago más utilizado, a pesar del crecimiento del sector Fintech y la expansión de servicios digitales. Tecnologías como Big Data e Inteligencia Artificial han permitido a las instituciones financieras mejorar su eficiencia, personalizar servicios y ampliar el acceso a productos financieros. No obstante, para aprovechar al máximo su potencial, es fundamental avanzar en la educación financiera, fortalecer la infraestructura digital y garantizar que todos los segmentos de la población se beneficien de los servicios digitales.
En conclusión, las tecnologías emergentes son clave para modernizar el sector financiero y fomentar la inclusión financiera, pero su éxito en México dependerá de superar los retos estructurales y educativos, y de construir un entorno que impulse la adopción tecnológica. Las instituciones sociales, educativas, regulatorias, órganos colegiados y organizaciones gubernamentales juegan un rol crucial en esta transición, apoyando la formación de capacidades, el diseño de políticas públicas y el fortalecimiento de la confianza en estas tecnologías. Una colaboración efectiva entre estos actores será esencial para construir un ecosistema financiero más accesible, innovador y preparado para los retos del futuro.






