La independencia mental del perito. Conoce el momento en que el profesionista deja de actuar como perito y comienza a comprometer la credibilidad de su trabajo.
La independencia mental del perito
CPC. JOSÉ TORRES HERRERA
• Contador Público Auditor.
• Socio Director de José Torres y Asociados, S.C.
• josetorressc@prodigy.net.mx
Con frecuencia existe una idea equivocada respecto a la función del perito contable. Se le imagina como un profesionista completamente aislado del asunto, limitado a recibir un cuestionario, revisar documentos y emitir una opinión técnica.
La realidad suele ser distinta.
En los asuntos complejos, la participación del perito frecuentemente inicia antes de la emisión formal del dictamen. Es común que participe en la revisión preliminar de documentación, en el análisis de operaciones, en la identificación de inconsistencias o en la comprensión de sistemas administrativos y financieros cuyo funcionamiento resulta indispensable para entender los hechos materia de controversia.
Precisamente en esa etapa surge uno de los temas más delicados dentro del ejercicio profesional del peritaje contable: la independencia mental.
Desde una perspectiva externa podría suponerse que el contacto previo con una de las partes compromete automáticamente la objetividad del especialista. Sin embargo, la independencia profesional no depende necesariamente de mantenerse distante o ajeno al asunto. Por el contrario, resulta difícil emitir una opinión técnicamente sólida sin comprender adecuadamente el contexto en el que ocurrieron los hechos.
La verdadera amenaza para la independencia aparece cuando el profesionista pierde su capacidad de objetividad.
La falta ética no surge por escuchar al cliente, reunirse con abogados o analizar previamente documentación. Surge cuando se acomodan conclusiones para favorecer intereses particulares; cuando se omiten datos relevantes; cuando se fuerzan interpretaciones o cuando el dictamen deja de ser un documento técnico para convertirse en un instrumento de defensa.
En esos momentos el profesionista deja de actuar como perito y comienza a comprometer la credibilidad de su trabajo. La independencia mental exige comprender que la obligación profesional del perito no consiste en respaldar la posición de quien lo contrató, sino en expresar de manera objetiva aquello que realmente muestran los documentos y evidencias examinadas.
La objetividad no significa indiferencia. Tampoco implica ausencia de participación. Significa honestidad intelectual.
Significa reconocer los resultados del análisis técnico aun cuando las conclusiones no coincidan con las expectativas de quien solicita la intervención profesional. Significa entender que la credibilidad profesional constituye un patrimonio más valioso que cualquier asunto individual.
A finales de 2016 surgió una experiencia que ilustra claramente este principio. Dentro de un procedimiento de concurso mercantil se presentó una situación que podía generar cuestionamientos razonables respecto de la imparcialidad requerida para el desempeño del cargo de Visitador designado por el Instituto Federal de Especialistas de Concursos Mercantiles.
Al analizar los antecedentes del asunto se advirtió que existía una relación profesional previa con una de las partes involucradas en un litigio distinto, circunstancia que encuadraba dentro de las hipótesis legales previstas para preservar la independencia de los especialistas designados en este tipo de procedimientos.
Ante ello se presentó la excusa correspondiente y se solicitó ser relevado del nombramiento.
La decisión obedeció no sólo al cumplimiento de una disposición legal, sino a la convicción de que la independencia profesional exige evitar cualquier circunstancia que pueda generar dudas razonables sobre la objetividad del especialista.
Esta experiencia permite advertir que la independencia profesional no comienza cuando se emite un dictamen. Comienza desde el momento en que el profesionista analiza si existen circunstancias que pudieran comprometer su imparcialidad o afectar la confianza que las partes y el juzgador depositan en su actuación. La independencia mental del perito se acredita tanto por lo que hace como por aquello que, por razones éticas y legales, decide no hacer.
La confianza constituye uno de los activos más valiosos dentro del ejercicio profesional. Los conocimientos técnicos, la experiencia acumulada y la preparación académica son elementos indispensables, pero ninguno de ellos sustituye la credibilidad que inspira la actuación de un profesionista independiente.
Cuando abogados, jueces, clientes e incluso las partes contrarias reconocen que detrás de una opinión técnica existe honestidad intelectual, el trabajo pericial adquiere su verdadera dimensión.
Un dictamen puede favorecer o perjudicar a cualquiera de las partes. Lo que jamás debe hacer es traicionar la conciencia de quien lo emite.
La actuación independiente del contador público en funciones periciales fortalece la confianza de los tribunales en la prueba contable y contribuye al prestigio de la profesión. En este contexto, la capacitación permanente, la observancia de los principios éticos y el compromiso con la verdad técnica constituyen elementos fundamentales para preservar la credibilidad del trabajo pericial y la dignidad de la Contaduría Pública.







Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!