Inteligencia artificial y futuro de la profesión. ¿Reemplaza la IA al contador o transforma su rol?
Desafíos ocultos del contador: gestión, ética, IA e incertidumbre
CPC. & MANF. CARLOS ANTONIO BELTRÁN GÓMEZ
• begc750130@gmail.com
En contabilidad, la metáfora del «Elefante en la habitación»1 hace referencia a grandes problemas obvios que todos saben que existen, pero que rara vez se definen o abordan correctamente; tabúes o situaciones incómodas que la gente hace todo lo posible por ignorar para evitar tensiones o conflictos. Existen varios de estos “elefantes” bastante típicos:
1. Ser el cargador de la gestión; quien no tiene delimitada su máxima responsabilidad.
Este “elefante” aparece cuando el contador termina convirtiéndose en el receptor por defecto de cualquier problema operativo o fiscal o financiero o documental, aun tratándose de obligaciones de otra área.
La situación surge de forma aparentemente inofensiva: “Que lo revise contabilidad”; “Que el contador lo entregue”; “Que el contador lo resuelva”; “Que contabilidad lo vea”; y, poco a poco, se convierte en el habitual puede dar lugar a que el contador pase a convertirse en el cargador de la gestión: la persona que sostiene procesos, que corrige los errores ajenos, que persigue información, que coordina el cumplimiento y que absorbe riesgos.
Un ejemplo típico y clásico: Ventas generadas por una facturación incorrecta -Operaciones que entregan la mercancía incompleta -Compras que no registran correctamente -RRHH que capta tarde -y al cierre mensual, se espera que contabilidad “arregle” el resultado financiero. El contador, por tanto, es responsable del síntoma, pero no de la causa.
¿Qué se hace para atenderlo y mitigarlo? Solución en tres acciones:
- Definir el alcance del puesto (RACI o matriz de responsabilidades)
- Definir el límite de la responsabilidad contable; el contador acredita por el registro, el control, la revelación y los cumplidos, pero no por la generación del hecho económico.
- Defender la cultura de “cliente–proveedor” documentando restricciones.
La máxima responsabilidad no delimitada convierte al contador de generador del control en cargador permanente de gestión.
2. La presión para “optimizar cifras”
El elefante más grande y peligroso. Frecuentemente, existe la presión para presentar determinados estados financieros o determinada declaración fiscal con la finalidad de diferir impuestos o deudores. Hay que recordar que el contador protege la información financiera y hacerlo de esta forma deriva en contingencias legales y fiscales.
De acuerdo con el CINIF (2026)2, la información analizada se encuentra bajo el principio de sustancia económica y, a su vez, en el devengado contable, cada uno de estos principios están definidos en la NIF A-2 Postulados básicos, y a la vez bajo las características de confiabilidad y de relevancia estipuladas en la NIF A-4 Características cualitativas de los estados financieros. En cuanto a la terminología optimizar, tiene una perspectiva técnica o inofensiva, sin embargo, en términos de la práctica se le puede atribuir distintos significados a partir de su código:
- Para dirección, se expresa; como mejorar indicadores.
- Para operación, se expresa; como reducir costos visibles.
- Para fiscal, se le atribuye una eficiencia tributaria en el marco legal.
- Pero, en situaciones de riesgo es anticipar ingresos, diferir gastos, reclasificar y suavizar resultados.
Contador ¿No hay forma que cierre mejor el mes? ¿Se puede mover esto? ¡No, todavía no se registre! ¡Busca cómo no impacte utilidad!; ¡Ajusta para que se vea razonable!
Un ejemplo frecuentemente presentado es el siguiente: la empresa necesita demostrar un mejor resultado de utilidad trimestral. Para tal caso se plantea diferir el registro de ciertos gastos devengados. Contablemente, el resultado mejora, pero la realidad económica no ha cambiado. En ese caso el contador deja de ser generador de información y corre el riesgo de transformarse en constructor de narrativa financiera.
3. Inteligencia artificial y futuro de la profesión
Si bien muchos prefieren no abordar el tema por el temor a la extinción de sus puestos de trabajo, en esta profesión y en esta década uno de los elefantes más notorios es la automatización y la llegada fulgurante de la inteligencia artificial (IA) y la cuestión que subyace detrás de ella:
¿Reemplaza la IA al contador o transforma su rol?
NO REEMPLAZA, TRANSFORMA; la IA hay que contemplarla como una herramienta porque aquellos contadores que incorporen IA harán desaparecer a aquellos que sigan funcionando sólo como procesadores de información, pues van a amplificar cuatro capacidades:
- Automatizar tareas de poco valor.
- Fortalecer el juicio profesional y el criterio técnico.
- Construir capacidades analíticas y tecnológicas.
- Reforzar ética, gobierno de datos y supervisión humana.
Un ejemplo en la práctica: una herramienta de IA puede detectar variaciones en gastos y proyectar resultados, aunque sigue siendo el contador quien deberá decidir si lo que hay es un error, una contingencia, una estimación razonable o una decisión económico-explicativa.
Por todo ello, el elefante no es la tecnología por sí misma; muchas organizaciones siguen operando con la idea de que el valor del contador está en procesar información, cuando el entorno está dando paso a interpretarla, cuestionarla y transformarla en decisiones.
4. La incertidumbre institucional con las pendientes reformas fiscales
El sistema tributario mexicano tiene el reto de salir de la modernización, y la existencia de la necesidad real de una reforma fiscal integral suele ser el elefante. La modificación/adaptación en instituciones mediadoras de primer orden como la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (PRODECON), la suprema corte, crea un entorno jurídico marcado por la incertidumbre.
La incertidumbre institucional obliga a distinguir entre la regulación vigente y la expectativa normativa, que mantiene decisiones sustentadas en la evidencia, la legalidad y la capacidad del juicio profesional (CPEUM, art. 31 fr. IV; CFF; NIF A-1 y NIF A-2).
En la práctica, este fenómeno suele generar preguntas como: ¿Conviene esperar antes de invertir? ¿Debemos cambiar el régimen fiscal? ¿Se va a modificar el tratamiento de ciertas deducciones? ¿Habrá obligaciones de nuevas cumplimiento? ¿Continuamos aplicando el criterio actual o predecimos cambios? Aquí el contador enfrenta una tensión compleja: tomar decisiones en el momento adecuado sin operar sobre supuestos no aprobados.
En este contexto, corre el riesgo de caer en uno de dos extremos:
- Inmovilización por excesiva cautela o anticipación excesiva en lo relacionado a normas que no existen.
El contador profesional pasa de predecir el futuro a administrar la incertidumbre regulatoria. Se apoya en cuatro prácticas:
- Separar la norma vigente de la expectativa regulatoria.
- Construir escenarios (base, probable y contingente).
- Documentar supuestos y riesgos de decisión.
- Mantener monitoreo técnico y actualización continua.
Descargar Revista #133 Contaduría del Noroeste:






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