¿Adiós al uso del efectivo en México? Qué es CoDi (y por qué no es nuevo). ¿Por qué se habla otra vez de este sistema de pagos? entérate aquí:

CoDi vuelve al centro de atención:
Qué cambia (y qué no) para negocios y contribuyentes
CoDi volvió a ponerse de moda. Después de años de existir de forma discreta en las apps bancarias, el Gobierno federal impulsa una Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, y con ella reaparecieron frases como “se acaba el efectivo”, “CoDi será obligatorio” o “el SAT verá en tiempo real todo lo que compre”.
Conviene bajar el volumen. Hay cambios importantes sobre la mesa, pero no significa que mañana desaparezcan los billetes ni que todos los comercios deban cobrar ya con QR.
Qué es CoDi (y por qué no es nuevo)
CoDi —Cobro Digital— es una plataforma del Banco de México para cobrar y pagar con transferencias electrónicas, casi siempre mediante un código QR. El negocio genera el QR con el monto y los datos del cobro; el cliente lo escanea en una app bancaria compatible, autoriza y el dinero se transfiere. Opera las 24 horas, los 365 días, y Banxico indica que no tiene costo para el usuario.
En la práctica, evita la coreografía de siempre: “¿de qué banco es?”, “páseme la CLABE”, “¿a nombre de quién?”, “¿qué pongo en concepto?”. Esa información ya va en la solicitud de cobro.
Por qué se habla otra vez
El 8 de septiembre de 2026 el Ejecutivo envió a la Cámara de Diputados esa iniciativa, como parte del Paquete Económico 2027. Al momento de publicar esto sigue siendo una propuesta: está en comisiones, no es ley vigente y puede modificarse.
Esta semana ATDT, Banxico y CNBV la respaldaron ante la Comisión de Hacienda. El titular de la ATDT, José Antonio Peña Merino, ha puesto como ejemplo gasolineras y peaje carretero. Eso alimenta titulares. No equivale a que el efectivo ya esté prohibido en esos o en otros giros.
Una cosa es: hay una iniciativa para ampliar los pagos digitales.
Otra, muy distinta: desde hoy no puede pagar en efectivo.
Qué pretende la iniciativa
El proyecto busca que sea más fácil pagar con transferencias, tarjetas, QR y otros medios electrónicos. Plantea que federación, estados y municipios acepten pagos digitales en trámites y servicios, habiliten infraestructura, informen qué medios aceptan y prevean alternativas ante contingencias.
El punto más polémico: Hacienda podría determinar sectores estratégicos o actividades relevantes en los que el pago digital sea la única forma admitida. No nombra giros en la ley marco; eso quedaría, de aprobarse, en disposiciones posteriores (la iniciativa da plazos cortos a la SHCP). Por eso el debate en el Congreso gira también alrededor de inclusión financiera, conectividad y quienes no tienen cuenta o smartphone.
Empresarios ya pidieron aplicación gradual y que no se imponga el digital como única vía en sectores específicos. Todavía hay camino legislativo.
El ángulo que sí importa al contador
Fiscalmente no es lo mismo recibir $5,000 en efectivo que los mismos $5,000 por transferencia. El pago electrónico deja cuenta de origen, cuenta destino, fecha, monto y registro en el sistema financiero. Eso no vuelve “correcta” una operación por sí sola, pero sí genera evidencia de que el flujo existió.
Si me pagan con CoDi, ¿qué pongo en el CFDI?
No existe la forma de pago “CoDi”. El SAT indica que, cuando el cobro o pago se hace por esa plataforma, en el CFDI se usa la clave 03 – Transferencia electrónica de fondos.
Si vende $3,000 y el cliente liquida en el acto con CoDi, la forma de pago —atendiendo el resto del comprobante— es 03. El detalle cobrará más peso si estas operaciones crecen.
¿El SAT verá cada pago CoDi en tiempo real?
No. Que una operación sea electrónica y trazable no implica un tablero en el que cada QR aparezca al instante en una pantalla del SAT. La iniciativa no debe leerse así.
Lo que sí cambia frente al efectivo es la evidencia: hay registro bancario. Ese registro puede importar cuando la autoridad ejerce facultades de comprobación y pide información conforme a las disposiciones aplicables.
“Existe un registro bancario” no es lo mismo que “el SAT lo está viendo ahora”.
Mejores conciliaciones… si la contabilidad acompaña
Un comercio con cientos de operaciones en efectivo al mes carga con caja, depósitos, CFDI globales, facturas individuales y diferencias. Con pagos electrónicos bien identificados es más fácil cerrar la cadena:
CFDI → venta → pago → banco.
La tecnología ayuda; no sustituye una mala administración. Quien concilia mal con efectivo también lo hará con QR.
CoDi no hace deducible una operación
La transferencia ayuda a demostrar el flujo, no la procedencia fiscal. Siguen contando, según el caso: CFDI correcto, existencia real de la operación, contratos, entregables, evidencia del servicio, correspondencia, registros contables, razón de negocios, materialidad y el resto de requisitos. La transferencia es una pieza del rompecabezas, no el rompecabezas.
¿Se acaba el efectivo?
No tan rápido. México sigue pagando muchísimo en billetes. En la ENIF 2024, el efectivo fue el medio frecuente en 85.2% de las compras de hasta $500. Cambiar ese hábito no ocurre al publicar una ley: hay giros sin infraestructura, zonas con mala conectividad, personas sin cuenta y hábitos muy arraigados.
Qué sí conviene revisar desde ahora
No hace falta un QR gigante junto a la caja mañana. Sí vale preguntar si el negocio está listo para recibir pagos digitales bien: cómo se identifican, cómo se relacionan con las ventas, qué llega al sistema contable, cómo se concilian contra el CFDI y cómo se documentan diferencias.
México seguirá moviéndose hacia menos efectivo y más medios electrónicos. Esta iniciativa pretende acelerar ese paso; todavía puede cambiar antes de ser ley.
En corto
CoDi no nació en 2026. No prohíbe el efectivo desde hoy. No manda cada QR al SAT en tiempo real.
Lo que sí merece atención es la trazabilidad: cuando el dinero deja de pasar de mano en mano y viaja entre cuentas, resulta más fácil unir quién pagó, cuánto, cuándo, quién recibió y qué operación lo originó. Para contadores, auditores y contribuyentes, esa es la parte de la historia que hay que observar.
CoDi ¿Y qué pasa con Visa y Mastercard?
Aquí aparece otro ingrediente interesante de esta historia.
Si CoDi realmente logra crecer de manera importante, no todos los participantes del ecosistema de pagos tienen los mismos incentivos para celebrarlo.
Empresas como Visa y Mastercard construyen buena parte de su negocio alrededor de las redes por las que circulan los pagos con tarjeta. Cada vez que una persona paga con una tarjeta participan distintos actores: banco emisor, adquirente, procesadores y la propia red de pagos. En ese ecosistema existen cuotas de intercambio, tasas de descuento y diferentes cargos asociados al procesamiento de las operaciones.
En México, Banco de México publica precisamente las llamadas tasas de descuento que pagan los comercios por aceptar tarjetas. Dependiendo del giro, pueden representar varios puntos porcentuales del importe vendido. Por ejemplo, en julio de 2026 las tasas promedio reportadas para pagos con tarjeta de crédito rondaban aproximadamente 2.5% en restaurantes, 2.9% en comercio minorista y más de 3% en supermercados.
CoDi juega con reglas bastante diferentes.
Banco de México señala que las operaciones realizadas mediante CoDi no generan comisiones adicionales, porque fundamentalmente se trata de transferencias electrónicas entre cuentas.
Y ahí está el posible choque de intereses.
Si un consumidor paga $1,000 utilizando una tarjeta, la operación circula por una infraestructura en la que distintos participantes pueden obtener ingresos derivados del procesamiento. Si esos mismos $1,000 se pagan mediante CoDi, la operación puede trasladarse directamente entre cuentas bancarias sin recorrer necesariamente la red tradicional de tarjetas.
Para Visa y Mastercard, el volumen importa mucho. Visa reconoce que una parte importante de sus ingresos está relacionada con el volumen de pagos y con las transacciones procesadas en sus redes; Mastercard, de manera similar, obtiene ingresos asociados al volumen doméstico e internacional y al número de operaciones procesadas.
Por eso, más que pensar en una “guerra contra CoDi”, probablemente sea más correcto hablar de competencia entre distintos rieles de pago.
Tarjetas, transferencias bancarias, CoDi, billeteras digitales y otros sistemas están compitiendo por algo extremadamente valioso: ser la infraestructura por la que pase cada pago.
Para un pequeño comercio, la pregunta puede ser bastante sencilla:
“¿Por qué pagar una comisión por recibir una venta si puedo recibir una transferencia electrónica directamente en mi cuenta?”
Y precisamente esa pregunta es la que puede hacer que sistemas como CoDi resulten incómodos para el modelo tradicional de las grandes redes de tarjetas.
Eso tampoco significa que Visa y Mastercard vayan a desaparecer. Sus redes ofrecen ventajas importantes —aceptación internacional, crédito, protección frente a fraudes, contracargos y servicios adicionales— que CoDi no necesariamente sustituye de la misma manera.
Pero si México consigue trasladar una parte significativa de los pagos cotidianos desde las tarjetas hacia transferencias inmediatas y gratuitas, habrá menos operaciones pasando por las redes tradicionales de Visa y Mastercard.
Y ahí sí estamos hablando de dinero. Mucho dinero.







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